September is here, again. Wait, is it October already? It actually feels like we’re still in March what with one thing and another — or in a new, never-ending month we could call Coviduary. Yet life goes on and a new academic year begins, which means it is time for me to do my traditional (I started it last year, but whatever) revision of everything I did during the past academic year, 2019–2020.

PUBLICATIONS

· My paper Pixelated Nature: Ecocriticism, Animals, Moral Consideration, and Degrowth in Videogames was published in Logos: Comunicação e Universidade.

· Together with Gerald Farca and Alexander Lehner, I published a chapter entitled Regenerative Play and the Experience of the Sublime in The Legend of Zelda: Breath of the Wild in the book Mythopoeic Narrative in The Legend of Zelda, edited by Anthony Cirilla and Vincent Rone and published by Routledge. …


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1. Últimamente pienso bastante en la idea de periferia y me parece hermana del fragmento. Creo que los que estamos hechos de periferia no sabemos imaginarnos de una pieza. Hechos de partes que no acaban de pertenecer a ningún conjunto. Forasteros siempre. Somos, o soy, cosmopolita más a la manera de los cínicos (desde el desarraigo) que, mal que me pese, de los estoicos (desde la unión universal). O parto de la primera para aspirar a la segunda.

2. Leo Paseos con mi madre, libro en el que Javier Pérez Andújar da voz a las afueras de Barcelona, y anoto otra frase para esta carpeta de citas: “No íbamos a integrarnos, porque vivíamos atómicamente desintegrados”. Su periferia no es la mía, pero comparten hechuras. Cuenta que vuelve a su barrio y ya no se reconoce en él, describe una suerte de solapamiento entre lo extraño y lo familiar, y reconozco ahí buena parte de la desintegración atómica de muchos. …


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1. Leo, en estos días de verano varado, a Saramago, a Cela, a Julio Llamazares, a Annemarie Schwarzenbach, y con ellos salgo un poco de la isla. También leo Temporada alta, en el que el palmesano Nadal Suau reflexiona con brillantez sobre cómo el turismo de los que salen a la isla está devorando Ciutat y, en general, cualquier ciudad. De todos ellos apunto frases que me disparan el pensamiento y enseguida quiero mencionar aquí, la más contradictoria esta de Nadal Suau: “Necesito transcribir dos citas ajenas aquí, yo que querría escribir este libro sin servirme de ellas, sin apelar a otra autoridad que la nacida de mi mirada honrada (¿cuándo es la cita honradez, cuándo prótesis? ¿cuándo revela imaginación y cuándo pereza?)”. No sé si yo sería capaz de escribir estas notas sin usar citas, pero sé que no querría hacerlo. Si he de hablar del viaje, o del turismo, no me fío de mi sola mirada. …


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1. De alguna manera, viajar es descubrir los lugares a través de fragmentos. Un trozo de tiempo, una calle, un monumento, una fiesta. El todo, si existe, no se nos revelará en un viaje. Tal vez como acto de rebeldía contra esto, o como certificación cómplice, intento siempre caminar de un destino a otro, unir los puntos. Me convenzo de que el viaje está ahí, en los trayectos funcionales, en aquellos tramos que los turistas se saltan o recorren sin prestar atención. También favorezco el tren o el autobús sobre el avión, una máquina de devorar tiempos, distancias y energías. En los aviones y aeropuertos la realidad se fragmenta de otra manera, no tanto no-lugares como contenedores temporales de piezas a la deriva, desencajadas, inencajables, desplegadas sobre espacios blandos que no se oponen a nada ni sostienen nada. …


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Tras su estupendo Corea: Apuntes desde la cuerda floja, el escritor colombiano afincado en Seúl Andrés Felipe Solano ha publicado otro diario, esta vez centrado en los primeros meses del coronavirus en el país. Se titula Los días de la fiebre y es la única publicación “de pandemia” que me ha interesado: al contrario que los muchos ensayos que pretenden explicar el mundo habido y por venir a través del virus, que ya tienen una teoría total del todo y dibujan un sistema sin fisuras, Solano se conforma con escribir su perplejidad. No presenta nada más que su vivencia y su observación curiosa, y por ello merece ser leído. No resuelve nada, no da grandes lecciones, ni siquiera descubre ya lo nuevo y exótico. …


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1. Sanmao escribe sobre una España que no conocí, de la que sólo he sabido a través de las historias de generaciones mayores, un lugar y un tiempo inmediatamente reconocibles pero igualmente extraños. Ambos somos extranjeros ahí. El Sahara español y las Islas Canarias me reciben, cuando abro sus libros por primera vez, como la debieron recibir a ella muchas décadas atrás: espacios desconocidos con sus propias realidades, indiferentes a nosotros, escritora y lector. Uno debe aprender a navegarlos. Y aún así, hay una cualidad doméstica en sus escritos, una mano que guía de manera gentil y extremadamente honesta, que hace este aprendizaje bastante fácil. …


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1. Tal vez el atractivo de viajar, después de todo, sea tan sencillo como esto: el viaje es un paseo. O lo mueven impulsos de la misma familia, devuelve placeres diferentes tan sólo en grado. Al menos, ése es el viaje que me hace salir una y otra vez de casa, lo que marca distancias con el turismo voraz y consentido. El paseo atento, el movimiento perpetuo, el mirar amable: eso es lo que me anima. Y con esto me consuelo en este verano varado, que en enero imaginábamos en Canadá y en julio vivimos rodeados de un virus letal.

2. Los cincuenta días de encierro hicieron que recuperase la ciudad con entusiasmo. Los pasé releyendo a Frédéric Gros, a Alastair Bonnett, a Taniguchi, a Stevenson, descubriendo La revolución de las flaneuses, de Ana María Iglesias, fantaseando de manera modesta con mis paseos diarios. …


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1. Soy un turista y a veces no me queda otra que contratar servicios para turistas, y cuando vuelvo de un viaje me irrito descubriéndome con “síndrome postvacacional” y otras estupideces de esas que llenan las noticias cuando no hay noticias. Lo acepto. Supongo que la realidad se impone y, si uno no es un caso perdido, desinfla cualquier impulso automitologizante. Turistas fueron los que emprendieron en el XVII y el XVIII el grand tour por Europa, una de las costuras históricas del continente. Turistas fueron Schopenhauer, en su Bildungsreisen de 1803, o Mary y Percy Shelley en 1814 y 1816, quienes además se harían luego turistas escritores con su History of a Six Weeks’ Tour. Turista se reconoce el escritor de viajes que más ha influido en mis ideas sobre la escritura de viajes, Javier Reverte. Y, sin embargo, el impulso de rechazo al turismo es casi tan universal como el turista, y mucho más presente entre quienes viajan. O viajamos. Veo aquí un elemento tonto de distinción (“yo no soy como los demás, yo lo hago bien”) pero también una admision de las patologías del viaje y sus peligros. …


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1. ¿Por qué visitamos los museos del horror? ¿Por qué va alguien a Auschwitz, Hiroshima o el gueto de Varsovia? ¿Es por el reclamo histórico, o acaso por el turismo de lo macabro (ése que el periodista neozelandés David Farrier retrata en su serie Dark Tourist)? Quiero creer que no, o al menos que no sólo. Que hay algo más allá del vértigo. Sea lo que sea.

2. Es un tópico decir que todo el mundo debería visitar Auschwitz, pero eso no lo hace menos necesario. También es un tópico volver de allí acongojado, luciendo sensibilidad, pero eso no evita que todavía tenga pesadillas con ese lugar. Auschwitz es el lugar donde murieron los porqués (“hier ist kein warum”, respondía el guarda nazi a Primo Levi), pero también un sitio donde las palabras conservan todo su peso. Donde todavía golpean.


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A Brujas se va, según la fantástica película de Martin McDonagh, a enfrentarse a los pecados propios o a conocer la belleza antes de morir. Que es, en el fondo, a lo que se debería ir a cualquier viaje, con coffee breaks para las fotos y colarse en el metro. Yo fui el otro día a seguir perdiéndome a mí mismo y volví con esta crónica de un bellísimo e inesperado concierto de arpas. Que es algo más modesto, sí, pero me permite seguir vivo y dejar los pecados intactos.

No miro más de lo necesario para plantarme en el país de los gofres, Tintín y los tópicos sobre gofres y Tintín. A veces uno necesita echarse la mochila a la espalda y subir a aviones y trenes fingiendo ir a ciegas, soñándose explorador, aventurero, aunque ya tenga las reservas hechas y haga colas con Ryanair. Me agencio un mapa al apearme en Brujas pero a los pocos metros descubro que se me ha caído del bolsillo y, como no creo en el destino pero sí en la poética, no me vuelvo a buscarlo. …

About

Victor Navarro-Remesal

PhD, Game Studies. Videogames, play, animation, narrative, humour, philosophy. The unexamined game is not worth playing.

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